El mayor beneficiado: El Medio Ambiente

No tratar adecuadamente los residuos de construcción perjudica al medio ambiente y supone un riesgo para la salud pública, un foco de contaminación para el agua y el aire, además de un cúmulo de incomodidades para la ciudadanía. Elevan el peligro de combustión y de incendios forestales, de emisión a la atmósfera de gases contaminantes y malos olores, degradación de los suelos, contaminación de acuíferos y aguas superficiales, y de degradación del paisaje. Con el compromiso de todos se puede evitar que el medio ambiente sufra las consecuencias de una mala gestión de los RCD.

El problema de los Depósitos Controlados ilegales

El vertido indiscriminado de residuos inertes en espacios que rodean a las ciudades y especialmente en los laterales de las carreteras y caminos próximos, es uno de los principales problemas que surgen en todas las periferias de las ciudades, mostrando un aspecto desolado y sucio.

En España hay un gran número vertederos incontrolados que suelen estar localizados, en su mayoría, en barrancos a las afueras de los municipios.

El papel que juegan los promotores

El promotor es considerado el productor de los RCD y entre sus obligaciones está la elaboración de un Estudio de Gestión de residuos en el que incluya la estimación de cantidad generada, medidas genéricas de prevención de residuos en la obra, destino previsto, valorización de los costes de gestión, etc. Al mismo tiempo, debe hacer un inventario de residuos peligrosos, en caso de que los hubiese, y proceder a su retirada selectiva y a la entrega a gestores autorizados.

El productor (operador del traslado) tiene la obligación de tener suscrito, previo al inicio del traslado, un contrato de tratamiento con un gestor autorizado (destinatario del traslado) (Art. 5 RD 180/2015). Además debe disponer de la documentación que acredite que los RCD han sido gestionados.

El papel que juegan los constructores

El constructor es el poseedor de dichos residuos y es el responsable de gestionarlos adecuadamente por sí mismo o acudiendo a un tercero. Se exige al poseedor, entre otras materias, la elaboración de un Plan de Gestión sobre los RCD, así como sufragar su coste y facilitar al productor la documentación acreditativa de la correcta gestión de los RCD. También se difiere la obligación, a partir de la entrada en vigor del Real Decreto 105/2008, de separar los RCD en obra para facilitar así su valorización posterior (a partir de determinados umbrales).

El constructor como productor de residuos tiene las obligaciones recogidas en el apartado anterior como operador del traslado.

El papel que juegan los gestores de RCD

El gestor es la empresa que puede dedicarse a la recogida, almacenaje, transferencia, transporte, tratamiento, valorización y eliminación de los RCD. Su deber principal es asegurar la correcta gestión de los RCD en su poder, respetando la cadena de actuación de cada gestor. Si se trata de un gestor que se encarga exclusivamente de recogida, almacenamiento, transferencia o transporte, deberá además transmitir al poseedor o al gestor que le entregó los residuos, los certificados de la operación de valorización o de eliminación subsiguiente a que fueron destinados los residuos.

Toda esta información debe ponerla a disposición de las administraciones públicas a petición de las mismas.

El papel de las administraciones públicas: local-regional-nacional

Entre las acciones principales que las autoridades desempeñan se encuentran:

– Crear leyes que regulen la correcta gestión de los residuos y controlar su cumplimiento.

– Apoyar la construcción de instalaciones para la correcta gestión de los residuos.

– Apoyar la integración en el mercado de los productos reciclados, su conocimiento, su venta y su uso.

– Realizar campañas de formación e información de la población, en relación a la importancia de la correcta gestión de los RCD, dando pautas de comportamiento, cómo implicarse, por qué es importante, beneficios ambientales o personales.

El papel que juegan los ciudadanos, responsables de obras domiciliarias

Como responsables de este tipo de obras, es su obligación estar pendientes de que los residuos que se generen sean gestionados correctamente conociendo el destino final de los mismos, respetando en todo caso lo que en sus ordenanzas municipales se dicta y teniendo presente el importante papel que juega en el tratamiento de RCD una correcta separación en origen.

Las obligaciones sobre la correcta gestión de los residuos quedan excluidas en obras menores por ser consideradas RSU, sujetos a lo que se dicte en las ordenanzas municipales.

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